Triana, tributo a la razón

Triana murió con Jesús de la Rosa en octubre de 1983. Lo que vino después fue otra cosa. Y eso no lo cambia un registro oficial ni una sentencia judicial.

En los Caños de Meca, retirado del mundanal ruido, con un botellín en la mano y muchos recuerdos, Eduardo atesora en su memoria vivencias que aún relucen como destellos de un pasado brillante. Brillante y doloroso. El dolor es consustancial a la vida. Lo sabe bien quien hace años que no toca la guitarra. Sus manos ya no se lo permiten. Ni le quedan ganas, pues las que tuvo es esfumaron hace ya más de cuarenta años, en una curva en la carretera de Burgos. Lo intentó. Pero no fue lo mismo. Nada volvió a ser lo mismo.

El Tribunal Supremo acaba de dar por cerrado un litigio de casi tres décadas. La ley no está de parte de Eduardo. No tiene derecho legal a impedir que terceras personas utilicen el nombre de Triana, la banda que él fundó junto con Jesús de la Rosa y Juan José Palacios, ‘Tele’. El único superviviente del trío que renovó la música en España, que sentó los cánones de buena parte de lo que vino después, ha perdido definitivamente una guerra judicial en la que ya había perdido todas las batallas. Pero sigue teniendo razón.

Triana murió con Jesús de la Rosa en octubre de 1983. Lo que vino después fue otra cosa. Y eso no lo cambia un registro oficial ni una sentencia judicial. Triana es uno de los grupos sobre los que más tributos se han hecho. Triana, en la actualidad, no es otra cosa que un tributo a lo que fue Triana. Como ha habido y sigue habiendo muchos otros. No es mejor que otros. Ni peor. Es uno más. Sólo uno más. Lo que nunca fue Triana cuando Triana eran Jesús, Eduardo y Tele.

Y eso no hay quien se lo quite a Eduardo.

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