Piedras en el camino

Piedras en el camino

¡Qué pereza da después de cuatro días volver a ponerse la ropa de la moto y cargar de nuevo el equipaje! Parece que el hornazo nos lo comimos hace ya años y sólo han pasado unos días, una semana… Hay que volver a madrugar, a vestirse con una ropa rígida y poco transpirable, a hacer el petate, a colocarlo en la moto… Menos mal que en tierra dejamos seis kilos de libro, dos latas de medio litro de Cruzcampo y diez sombreros de ala ancha. ¿Que cómo iban en la moto..? Si yo os contara… A cambio, eso sí, he tenido que meter en el equipaje la chaqueta de Emilio, que perdió el avión. La chaqueta, no Emilio… Que Emilio está a dos bostezos de perder el ferry. Y yo.

Porque no es que hayamos madrugado para salir de Ely, eso no ha sido nada. Estamos en Portsmouth ahora y el ferry hacia Cherburgo sale mañana a las 7.30 horas, con lo que debemos estar en el puerto a las 6.30 horas, con lo que debemos salir del hotel a las 6.00 horas, con lo que debemos empezar a cargar las motos a las 5.30 horas, con lo que debemos levantarnos a las 5.00 horas… ¡Qué pereza y qué cansancio!

Y para colmo nos hemos mojado bien. Emilio dice que ha sido una buena mojada; yo, que he recorrido más kilómetros bajo el agua que él, le digo que no sabe bien lo que es una buena mojada, pero en fin. Nos hemos mojado bien. No todo el rato, es cierto… Sólo desde que salimos, a eso de las 10.00 horas hasta poco antes de llegar a Stonehenge, sobre las 15.00 horas. O sea, sólo durante cinco horas.

Pero eso no amedrenta a unos rudos moteros como los protagonistas de esta historia. Stonehenge ha marcado un antes y un después. Dejó de llover y abrió la tarde, lo que nos ha permitido un final de jornada precioso para la moto. Y el cielo azul sobre las grandes piedras del extraño y extraordinario monumento megalíticco, entreverado de nubes blancas y negras, ha hecho las veces de un espectacular telón de fondo para la contemplación de esa maravilla pétrea. Además, Emilio ha encontrado un libro sobre Astronomía en el yacimiento y ya no le importa tanto la mojada.

Hemos ganado un día en el viaje. Queríamos ir a Stonhenge y lo hemos hecho. ¿Para qué quedarnos en Salisbury? Hemos tirado para Portsmouth y hemos intentado embarcar hoy mismo para Francia. Normandía y Bretaña nos esperan. Pero la combinación horaria era más bien criminal. Así que noche en un hotelito que no está mal… pero que no vamos a aprovechar. A las cinco de la mañana suena el despertador. Señores, buenas noches.
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