El color de La Alpujarra

El color de La Alpujarra

Agunos pueblos de La Alpujarra tienen nombres árabes pero parecen pronunciados con acento brasileño. Le pasa a Pampaneira, por ejemplo, o a Capileira. Luego están los esdrújulos, tales como Órgiva, Pórtugos o Bérchules. Y, por último, están los de difícil pronunciación, como Busquistar, entre otros. Se desparraman sobre el paisaje del Parque Natural de Sierra Nevada como las manchas de nieves perpetuas que, a su espalda, sobreviven al agosto en las cumbres siempre nevadas del Veleta y el Mulhacén, allí donde no llegan los caminos.

La carretera sube sólo hasta Trevélez, el pueblo situado a mayor altitud de España y, dicen, también de Europa. Hemos almorzado a unos 1.520 metros sobre el nivel del mar. La referencia de altitud la miden, no obstante, allí donde más alto sube el pueblo, en el Ayuntamiento, a unos 1.700 metros y a sólo 34 kilómetros en helicóptero de la Alhambra.

Así tiene las curvas que tiene la carretera. Los primeros treinta y dos kilómetros han sido por autovía, hasta el desvío a Lanjarón, la puerta de entrada a esa parte de la Alpujarra. El paisaje cambia nada más tomar las primeras curvas. El viaje se hace lento y sinuoso. No hay que tener prisa. Hasta Lanjarón hemos tardado unos cuarenta minutos y veinte más desayunando en la venta El Buñuelo, donde una decena de moteros se había citado para empezar a curvear. Siempre es agradable encontrarse a otros moteros en la carretera, saludarlos con la mano y continuar en ruta.

Menos mal que la carretera tiene miradores para poder parar a contemplar la belleza del paisaje. Hemos llegado a Órgiva y luego a Pampaneira, el primero de los tres pueblos más turísticos de La Alpujarra granadina. Hemos tomado un desvío para subir a Bubión y Capileira, donde hemos parado de nuevo a disfrutar de las vistas que ofrece el Barranco del Poqueira. Después hemos vuelto sobre nuestros pasos para continuar hasta Trevélez.

No han sido muchos kilómetros, pero nos hemos tomado nuestro tiempo. La Alpujarra encierra en el blanco de sus casas, como un prisma, todos los colores del arcoiris. Las jarapas y las colchas, las cortinas y las flores. Sobre todo las flores.

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